La industria del vapeo ha crecido exponencialmente en la última década, con China a la vanguardia en la fabricación de cigarrillos electrónicos. Ciudades como Shenzhen, a menudo llamada la «capital mundial del vapeo», albergan miles de fábricas que producen millones de dispositivos y líquidos para vapear anualmente. Pero tras los elegantes diseños y el marketing de alta tecnología se esconde una realidad que muchos consumidores desconocen: las condiciones laborales dentro de estas fábricas.

¿Son seguras y éticas las fábricas chinas de vapeo? ¿Qué experimentan los trabajadores a diario? Este artículo explora las condiciones reales dentro de estos centros de fabricación, arrojando luz sobre las prácticas laborales, los estándares de seguridad y el coste humano detrás del auge de la industria del vapeo.

1. El corazón de la producción de vapeo: El dominio de China

China fabrica más del 90% de los productos de vapeo del mundo, y solo Shenzhen alberga a más de 1000 empresas de cigarrillos electrónicos. Marcas como RELX, SMOK y VOOPOO se abastecen de estas fábricas, que van desde instalaciones de alta tecnología hasta pequeños talleres sin regulación.

Si bien algunas fábricas cumplen con las normas internacionales de trabajo y seguridad, otras operan en condiciones cuestionables. Los informes de trabajadores y expertos del sector revelan un panorama heterogéneo: algunos empleados disfrutan de salarios justos y entornos seguros, mientras que otros se enfrentan a largas jornadas, bajos salarios y condiciones laborales peligrosas.

  • Largas jornadas y alta presión de producción

Muchos trabajadores de fábricas en la industria del vapeo en China trabajan de 10 a 12 horas diarias, seis o siete días a la semana. Para satisfacer la demanda global, especialmente antes de las grandes temporadas de rebajas como el Black Friday o el Año Nuevo Chino, las horas extras se vuelven obligatorias.

Algunos empleados reportan horarios «996» (de 9:00 a 21:00, seis días a la semana), una cultura laboral controvertida y común en los sectores tecnológico y manufacturero chino. Si bien el pago de horas extras es legalmente obligatorio, no todas las fábricas lo cumplen, lo que deja a los trabajadores exhaustos y con escasa compensación.

2. Salarios bajos e inestabilidad laboral

El salario mensual promedio de un trabajador de una fábrica de vapeo en Shenzhen oscila entre 3000 y 6000 RMB, apenas suficiente para cubrir el costo de vida en una de las ciudades más caras de China. Muchos trabajadores son migrantes de zonas rurales, atraídos por la promesa de empleos estables, pero que se enfrentan a alquileres altos y salarios bajos.

Los trabajadores temporales y por contrato son comunes, con poca estabilidad laboral. Algunas fábricas contratan a trabajadores a través de agencias de empleo, evitando beneficios como el seguro médico o las pensiones.

3. Preocupaciones sobre salud y seguridad

La producción de cigarrillos electrónicos implica la manipulación de nicotina, propilenglicol (PG), glicerina vegetal (VG) y diversos aromatizantes. Los trabajadores de los departamentos de mezcla de líquidos para cigarrillos electrónicos pueden estar expuestos a:

  • Intoxicación por nicotina (por contacto con la piel o inhalación): Problemas respiratorios por inhalar aromatizantes (algunos de los cuales están relacionados con el riesgo de «pulmón de palomitas de maíz»).
  • Quemaduras químicas por manipulación inadecuada: Si bien las fábricas más grandes proporcionan equipo de protección (guantes, mascarillas, ventilación), los talleres más pequeños suelen recortar gastos para ahorrar. Los trabajadores han reportado dolores de cabeza, mareos e irritación de la piel debido a medidas de seguridad deficientes. 4. Falta de ventilación y riesgos de incendio

Las fábricas de vapeo almacenan grandes cantidades de líquidos inflamables para vapear y baterías de iones de litio, lo que supone un riesgo de incendio. En 2018, una explosión en una fábrica de vapeo en Dongguan hirió a 11 trabajadores, lo que puso de manifiesto la negligencia en materia de seguridad.

Algunas instalaciones carecen de ventilación adecuada, lo que expone a los empleados a vapores químicos. Los trabajadores que ensamblan dispositivos también pueden enfrentarse a riesgos derivados de los vapores de soldadura y el polvo metálico.

5. Mano de obra joven e migrante

Muchos trabajadores de las fábricas de vapeo son jóvenes migrantes de entre 18 y 30 años, a menudo procedentes de provincias más pobres como Hunan o Sichuan. Con un nivel educativo limitado, aceptan estos trabajos por necesidad, a pesar de los riesgos.

Algunas fábricas emplean a menores de edad, aunque esto es ilegal. Mientras que las grandes marcas auditan sus cadenas de suministro, los fabricantes más pequeños pueden eludir las leyes laborales.

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6. ¿Están mejorando las condiciones laborales?

En los últimos años, el escrutinio internacional y las regulaciones más estrictas han impulsado a algunas fábricas a mejorar las condiciones laborales. Los fabricantes más grandes ahora implementan: mejor ventilación y EPI (equipo de protección individual), capacitación regular en seguridad y cumplimiento del pago de horas extras.

Sin embargo, las fábricas más pequeñas y sin regulación aún operan con mínima supervisión. El auge de los fabricantes de vapeadores de «marca blanca» (fábricas que producen dispositivos sin marca para revendedores) dificulta el seguimiento de las condiciones laborales.

7. ¿Qué pueden hacer los consumidores?

Como consumidor, puede apoyar la fabricación ética eligiendo marcas que auditen sus fábricas (busque certificaciones ISO o GMP), evitando vapeadores sospechosamente baratos, que pueden provenir de fábricas explotadoras, y apoyando iniciativas de comercio justo y transparencia en la industria del vapeo.

La floreciente industria del vapeo depende en gran medida de la fabricación china, donde las condiciones laborales varían considerablemente. Si bien algunas fábricas ofrecen salarios justos y entornos seguros, otras explotan a los trabajadores con largas jornadas, bajos salarios y condiciones peligrosas.

A medida que crece la demanda de productos de vapeo, también crece la responsabilidad de las marcas y los consumidores de garantizar una producción ética. La próxima vez que uses un vaporizador, pregúntate: ¿Sabes realmente de dónde proviene?

Al generar conciencia y exigir transparencia, podemos impulsar mejores estándares laborales en la industria del vapeo, porque cada calada tiene una historia humana detrás.

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El uso de vapeadores está prohibido a menores y no se recomienda el uso de vapeadores a no fumadores.