La búsqueda de dejar de fumar ha llevado a muchos a explorar diversas herramientas para dejar de fumar, y el vapeo se ha convertido en una opción controvertida pero popular. Comercializados como una alternativa más segura a los cigarrillos tradicionales, los cigarrillos electrónicos han generado un debate global entre expertos en salud, legisladores y usuarios. Este artículo examina la evidencia que rodea al vapeo como ayuda para dejar de fumar, sopesando sus posibles beneficios frente a los riesgos y las controversias.

1. Entendiendo el vapeo y su atractivo

Vapear implica inhalar nicotina en aerosol (o líquidos sin nicotina) a través de dispositivos como cigarrillos electrónicos o vaporizadores tipo pluma. A diferencia de los cigarrillos de combustión, que queman tabaco para liberar nicotina y toxinas dañinas, los cigarrillos electrónicos calientan un líquido (e-líquido) para producir vapor. Este proceso elimina el alquitrán y muchos carcinógenos asociados con el tabaquismo, posicionando el vapeo como una estrategia de reducción de daños.

La administración de nicotina varía según el dispositivo; algunos imitan la rápida «dosis» de nicotina de los cigarrillos, especialmente a través de las sales de nicotina. Esta característica resulta atractiva para los fumadores que buscan familiaridad sin los subproductos tóxicos del humo.

2. ¿Puede el vapeo ayudar a dejar de fumar?

Varios estudios destacan la posible eficacia del vapeo.

  • New England Journal of Medicine (2019): Un ensayo histórico reveló que los cigarrillos electrónicos fueron casi el doble de efectivos que las terapias de reemplazo de nicotina (TRN), como parches o chicles. El 18 % de los vapeadores se abstuvo de fumar después de un año, en comparación con el 9,9 % que utilizó TRN.
  • Revisión Cochrane (2022): Se analizaron 78 estudios y se concluyó que el vapeo probablemente ayuda a más personas a dejar de fumar que las TRN o el apoyo conductual por sí solos.

Sin embargo, persisten las limitaciones de la investigación, muchos ensayos son a corto plazo y las tasas de éxito a largo plazo siguen estando poco estudiadas. Los estudios financiados por la industria pueden introducir sesgos, ya que las tabacaleras invierten cada vez más en productos de vapeo.

3. Eficacia y desafíos en la práctica

Si bien los ensayos clínicos son prometedores, los resultados en la práctica son dispares.

  • Uso dual: Hasta el 60 % de los vapeadores continúan fumando («uso dual»), lo que anula los beneficios para la salud.
  • Riesgo de recaída: Algunas personas vuelven a fumar debido a inconsistencias en el dispositivo o a factores sociales.

Public Health England estima que vapear es un 95 % menos dañino que fumar, pero enfatiza que los no fumadores deben evitarlo debido a los riesgos de adicción a la nicotina.

4. Preocupaciones y conceptos erróneos sobre la salud

  • Adicción a la nicotina: Los líquidos para vapear suelen contener altos niveles de nicotina, lo que podría generar dependencia.
  • Epidemia juvenil: Sabores como mango y algodón de azúcar han impulsado un aumento en el vapeo entre adolescentes. En 2023, el 14 % de los estudiantes de secundaria de EE. UU. reportaron usar cigarrillos electrónicos.
  • Crisis de EVALI: En 2019, las lesiones pulmonares relacionadas con el vapeo (EVALI) se relacionaron con aceites de THC ilícitos que contenían acetato de vitamina E, no con productos de nicotina regulados. Este incidente pone de relieve los peligros de los mercados no regulados.
  • Desmintiendo mitos: Vapear no está exento de riesgos, pero se acepta ampliamente que es menos dañino que fumar.

El vapor de segunda mano contiene menos toxinas que el humo del cigarrillo, aunque se desconocen sus efectos a largo plazo.

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5. Perspectivas regulatorias y de salud pública

  • Reino Unido: Promueve el vapeo a través de programas para dejar de fumar respaldados por el NHS, citando evidencia de reducción de daños. EE. UU.: La FDA regula los productos de vapeo, pero ha dudado en aprobarlos universalmente, aprobando solo algunos dispositivos para dejar de fumar.
  • Australia: Exige receta médica para los productos de vapeo de nicotina, con el objetivo de limitar el acceso de los jóvenes.

Los legisladores se enfrentan a la dificultad de encontrar un equilibrio entre las necesidades de los adultos para dejar de fumar y la protección de los jóvenes. Las prohibiciones de sabores, una verificación de edad más estricta y las campañas de educación pública son cada vez más comunes.

6. Voces desde la primera línea

  • Historias de éxito: Muchos exfumadores atribuyen al vapeo el haberles salvado la vida. «Después de 20 años fumando, el vapeo me ayudó a dejarlo en cuestión de meses», comparte Sarah, de 42 años.
  • Críticas: Otros reportan recaídas o insatisfacción. «Me pasé al vapeo, pero seguía teniendo antojo de cigarrillos», dice Mark, de 35 años.

Las anécdotas destacan la efectividad subjetiva del vapeo, lo que subraya la necesidad de estrategias personalizadas.

7. El Rol de las Grandes Tabacaleras

Gigantes del tabaco como Altria y British American Tobacco dominan actualmente el mercado del vapeo, lo que genera inquietudes éticas. Los críticos argumentan que su participación socava los objetivos de salud pública, ya que las ganancias podrían priorizar la adicción sobre la cesación.

  • El vapeo presenta una paradoja: una prometedora ayuda para dejar de fumar, pero plagada de desafíos regulatorios, éticos y de salud. La evidencia actual sugiere que puede ayudar a los fumadores a dejar de fumar cuando se usa intencionalmente, pero no está exento de riesgos, especialmente para los no fumadores y los jóvenes.

Si está considerando vapear para dejar de fumar, consulte con su profesional de la salud para diseñar un plan a medida, utilice dispositivos regulados y evite productos ilícitos. Procure dejar de fumar por completo en lugar de un doble uso.

A medida que la investigación evoluciona, también deben desarrollarse políticas que protejan la salud pública y reconozcan el papel del vapeo en la reducción de los daños relacionados con el tabaquismo. La respuesta a si el vapeo ayuda a dejar de fumar no es un simple sí o no; es un sí con matices, pero con cautela.

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El uso de vapeadores está prohibido a menores y no se recomienda el uso de vapeadores a no fumadores.